- Ponme un café con leche, pero la leche templada. ¿Vale? – lo dije sin mucho convencimiento. Estoy habituado a exigir eso de antemano y siempre me lo ponen hirviendo, algo que detesto. Señalé a mi compañero. – y para…
- No, yo quiero una “cocacola” – me interrumpió sin dejarme tiempo a acabar. Y se justificó. – Es que tengo muchísimo calor.
- Pero, Guillermo, – así se llamaba mi inoportuno colega - me dijiste que querías parar porque te apetecía un café. No entiendo.
- Sí, pero ha sido salir del coche, con el calor y tal, que en seguida me ha apetecido tomar algo fresco.
- ¿Y por qué no te tomas un café con hielo? – así le sugerí con algún que otro sobreactuado gesto, de esos en los que buscas ser natural y si te miras lo que ves es a un fantoche. Y no un fantoche simpático como Charlie Chaplin.
- Ya sé por dónde vas. No insistas. Estamos dentro de un texto literario ¿no es eso? Has escrito una introducción, si me lo permites,un poco larga para justificar una opinión o un pensamiento. Bien. Seguramente eso que tú opinas tiene una explicación física, biológicao médica, quiero decir, científica; pero aún así sin mucho conocimiento del medio has continuado con esa opinión sin ponerte ninguna pega. Encima, querías utilizarme como ejemplo de situación original para apoyarla entus textos y te he fallado. Sí, querías que tomase café para afrontar el tema del cambio del aroma con las circunstancias. Que te sirviera de comodín para luego acudir a ponerme en tus "relatitos" y te ha salido mal la jugada. El ser humano es imprevisible. Ya deberías saberlo.
- ¡Pero bueno! – me tomé el café de un sorbo.
- Sí, ya llevamos, un párrafo y siete trozos de diálogo. Ahórrate las sorpresas, las exclamaciones y búscate otra idea. Y vámonos ya.
- ¿Cuánto es? – mi cara de alucinación ya se dirigió con toda la mala hostia al camarero hijo de puta que no supo entenderme cuando le especifiqué que quería la leche bien fría.
- Pues, un café, un euro – contestó tras merodear la barra, apurando al máximo su servicio.
- No, cóbreme todo.
- ¿Todo? Ya se lo he dicho, un euro, un café.
- ¿Pero y la “coca-cola”?
- ¿Qué coca-cola? – esta vez ya sí prestó atención y la sorpresa y él se enfocaron en sus ojos.
- La de mi compañero.
- ¿Qué compañero?

pasas mucho tiempo sólo ¿no? El texto es original, se pierde un poco en la dicotomía narrador-narratario, en la confusión pensamiento y realidad
ResponderEliminar¿Y la foto? la imagen que suscita el texo o viceversa, ah claro viceversa...
Sí, demasiado tiempo. No obstante he de decir que no se está mal del todo. Pronto subimos la imagen... ¿no JA_Dianes? :)
ResponderEliminarpor alguna razón alguien dijo: "más bien solo que mal acompañado"
ResponderEliminarSí, eso siempre. Ya está la foto. Espero que sepais apreciar el valor artístico de JA_Dianes. La Poia él.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarPues ahí está la foto, ¿eh? Lo ha dicho él...
ResponderEliminarSan Gerardo tú un poco, reconócelo... Gracias por tus comentarios, amigo Anónimo.
ResponderEliminarme ha sorprendido, la verdad..si bien es cierto..pasar mucho tiempo en soledad hace que creas que no estás tan solo, que alguien te acompaña...la compañía aveces es bien recibida.no?bonita foto sip...
ResponderEliminar