martes, 2 de junio de 2009

En Babilonia

Anhelo una existencia de jardines colgantes.
En Babilonia.
No echo de menos recuerdos de almas dormidas,
sí contusiones entre atardeceres de amantes.
Prohiban el paso, arrecian locos suicidas.
En Babilonia.

Día a día, fobia a fobia, latido a latido.
En Babilonia.
Mi, tu y nuestra soñada irrealidad:
Desvistiendo sonrisas, soplando vientos al oído.
Sometiendo, coronando, invadiendo la banalidad.
En Babilonia


Persigo con la tuya, mi mirada, tu destello.
En Babilonia.
Intenso faro, desnudo, vacío, roto.
Obedezco la dictadura del cabello,
Y me pierdo y me pierdo, demente y devoto.
En Babilonia.

No entiendo tu idioma, sí a tu lengua, tu boca.
En Babilonia.
Ni regalos, ni amuletos, ni diamantes.
Ni jardines que sobrepasen bajo las rocas.
Regálame, todo tú, siempre colgante.
En Babilonia.

4 comentarios: