En Babilonia.
No echo de menos recuerdos de almas dormidas,
sí contusiones entre atardeceres de amantes.
Prohiban el paso, arrecian locos suicidas.
En Babilonia.
Día a día, fobia a fobia, latido a latido.
En Babilonia.
Mi, tu y nuestra soñada irrealidad:
Desvistiendo sonrisas, soplando vientos al oído.
Sometiendo, coronando, invadiendo la banalidad.
En Babilonia

En Babilonia.
Intenso faro, desnudo, vacío, roto.
Obedezco la dictadura del cabello,
Y me pierdo y me pierdo, demente y devoto.
En Babilonia.
No entiendo tu idioma, sí a tu lengua, tu boca.
En Babilonia.
Ni regalos, ni amuletos, ni diamantes.
Ni jardines que sobrepasen bajo las rocas.
Regálame, todo tú, siempre colgante.
En Babilonia.
I like it...
ResponderEliminar...a todos nos haría falta de vez en cuando una visita a Babilonia.
ResponderEliminarme encanta...
ResponderEliminarmuy bonito, si..si..
ResponderEliminar