martes, 7 de julio de 2009

...y de eso hace tanto tiempo

Voy camino de las escaleras de la piscina. No me falta un detalle: gorro de látex que favorece la buena higiene del resto de nadadores, toalla especial de baño y un bañador de esos cortos pegados al cuerpo para mejorar la sincronización hombre y agua. Ya quedan pocos escalones para ascender al trampolín. Pensaba que sí, que iba a crear mucha expectación. En la cima, llegué. Sí, lo importante es el camino, más que la meta. Iba bien equipado para nadar, pero, en cambio, no llevaba nada para las heridas de la caída que iba a sufrir. La piscina estaba vacía. Lo intuí, me dolió tanto esa intuición que no me consintió que eligiera vivir estos meses. Era demasiado pedir y doloroso resolver la duda final antes de tiempo. Tuvo que ser en lo más alto.

Es bonito pensar en las constelaciones de estrellas, de cómo los astros se agrupan para formar un sindicato nocturno y una coalición poderosa contra el dominio de las razones. Aunque no evita ser imaginario y aparente que en un descuido nos podamos equivocar al unir unas con otras.

Ya eran demasiadas las noches que no quería verla, ella tampoco se preocupó por llamar a la puerta.

Estamos de paso, eso es lo triste. Querría llorar, y de eso hace tanto tiempo…

3 comentarios:

  1. Relato corto pero intenso, muy intenso.

    ...ella tampoco se preocupó por llamar a la puerta...

    Como siempre, mientras leo tus textos estoy en vilo, porque en el momento menos esperado sorprendes con un giro o un cambio que deja "fuera de juego" al lector.
    Una vez más, decir: Me gusta.

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  2. ¿Cuándo te animas y vuelves a coger la guitarra?
    Aunque sólo sea para mimarla y tenerla entre tus brazos.

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  3. Somos muchos los que queremos ser esa guitarra para que columnista nos mime entre sus brazos...

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