miércoles, 25 de febrero de 2009

El espíritu del tiempo

Acaban de sembrarme dudas razonables en temas, para más de media humanidad, irrefutables. Y meridianamente presento que se tratan de simples vacilaciones, pero que provocan que se alteren cimientos de una casa, de la del hermano responsable de los tres cerditos. Sí, aquella casa, la que usaba hormigón, cemento, buen ladrillo y, de la que seguro que no se descuidaron los promotores inmobiliarios en especular con el cerdito trabajador a la hora de hacer un “monopoly” con la venta de sus terrenos. Esa que ni el más lobo de los depredadores osaría entrar, ni los vientos de levante, ni los huracanes de medianoche, ni el fuego fatuo... nadie es nadie y nada es nada. Perogrullada.


Se trata del documental, Zeitgeist, que crea controversias alrededor de tres capítulos: la historia más grande jamás contada (la religión católica), todo el mundo es un escenario (los ataques sobre civiles de EEUU fueron perpetrados por grupos de poder americanos) y no prestes atención a los hombres detrás de la cortina (los fines de los seres que nos gobiernan sin ser vistos). No voy a profundizar sobre el mismo, pero sí que recomiendo ponerlo en órbita. Su mayor virtud no es la demostración sino la capacidad, en base a razonamientos, búsqueda de pruebas y declaraciones, de desarticular más de uno, y más de dos, axiomas que han avanzado a lo largo de los años sin más. Otro tema, es la forma de concluir; que también hay que ponerlo entre comillas.

Este "post" (para el más profano: "artículo", en lenguaje blogger) no es una crítica de cine ni de documentales; tampoco un analizador de claves falsas y desmitificaciones. Es un alegato a la duda; no a la desconfianza, sí a la duda. Tras esta larga introducción que va a suponer más de la mitad del contenido, voy a poner un ejemplo sobre la historia de los tres cerditos: ¿Qué querían transmitir?

Eran tres hermanos desgraciados porque, a pesar de ser jóvenes y educados (llevaban ropa de vestir muy elegante), vivían muy cerca y en casas separadas, y sólo se comunicaban cuando les acechaban problemas. Divisar, no divisaban vecinos, aunque divisas sí las manejaban, porque, tal y como estaba la burbuja, tenían terrenos. Por esos prados, habitaba un lobo, un ser despreciable, que no bastante con atemorizar a Caperucita Roja, tenía tiempo de ir en busca de tres cerditos vestidos como tú y yo; más bien como otro de los dos. De estos tres hermanos, dos vivían felices, sin miedos pero con una casa que se cae a pedazos. El tercero, el miedo le traspasaba a su propia vida y no le daba tiempo a disfrutar de los placeres, toda su existencia trabajando para tener una vivienda digna a salvo de delincuentes. ¿No se ve un intento del autor/a (desconozco su género) por crear terror? ¿No parece una epopeya del nazismo? "Fuera hay alguien diferente a nosotros que nos quiere conquistar, estemos preparados para cuando nos ataque y trabajemos, hagamos una base. En cuanto podamos, lo masacraremos. Le concederemos a los pobres cerditos casas indignas para que acudan al rico cerdo-jefe militar y los acoja para que luego viva de intereses, justifique su violencia y los use como meros esclavos militares.”

Manipulación. Un ejemplo. Con todo estamos expuestos. Aunque simplemente he divagado durante cinco minutos para tratar de arrancar los oscuros pensamientos del escritor del cuento, no creo que sirvan para que pienses que la historia era diferente. No. Es un caso de un acontecimiento lleno de blancura que se oscurece con poco esfuerzo. Desde luego, lo que no deseo es echar por tierra el documental con esta analogía; al contrario, es alabar el espíritu de duda del mismo. Poco irrefutable queda en estos tiempos y pocas dudas también. Bajo ningún concepto lo que no se debe perder es el deseo de acudir a ella o, mejor dicho, la no aseveración de hechos sin justificaciones y de lo que hay detrás de la cortina. Siempre se ha dicho que la confianza es difícil ganarla y fácil perderla. En tiempos de crisis, de huelgas ficticias (informática), de falsas guerras… parece que lo complicado se ha enrollado con la duda y nos confiamos con poco o nada, en quien lo dice, en cómo… Sólo exijamos una reflexión, personal y global, y una alternativa basada en el razonamiento. No nos quedemos como los tres cerditos, vestidos como personas pero razonando como animales.

martes, 17 de febrero de 2009

El bautizo...

Con talante abierto, sin ninguna frontera, más alla de las teclas de un ordenador, y sin ningún corrector ortográfico, ni semántico (este último grupo más feroz y despiadado aunque más vacío), nace este blog; con el peligroso reto de situar reflexiones, historias, comentarios, retales de rimas y cualquier hecho literario que merezca algún tipo de mención, en su ubicación histórica adecuada. Es decir, en el pasado y la memoria individual del creador que no va unida en tiempo y espacio con nada más.

Textos de paso, porque todo es pasajero, como la afición a escribir, aún no siendo ni cargado por tu navegador de páginas web. Por este hobby a combinar palabras de nuestra amada R.A.E. de manera sencilla y compleja, pero a la vez efectiva y rítmica, al menos por el intento. Por escribir lo que pasó por la mente, lo que pasará y lo que nunca ha pasado. Y sobre todo, por llenar la desidia de esta nueva juventud, de acción, de ideas y de pasotismo. Por el presente, por el pasado, por el futuro y, como no, por las peligrosas rubias de bote que en el relicario de sus escotes perfumaron mi juventud.

Bienvenidos a textos de paso.