jueves, 30 de abril de 2009

La frontera

Neceseres que entierran néctares de mar,
revoltijo con suaves aromas, enardecen necedad:
esta prominente insensata necrofilia,
este arancel de virtud, arancel de necesidad.

Tiernas mocedades de frondosa lozanía,
balanceos de alabanzas a la destreza y la sazón,
ni caminantes, ni caminos, ni andares que andar,
rebosa la holganza sin cautela de un vivir sin razón.

Presentes insuficientes de mañanas faustos,
añoranza de congratular "amadises" y "gaulas",
etapa de controversia, de inmadurez ya puestos,
y estimaciones de prodigiosas, profanas jaulas.

Injusto, en comparaciones, palpitar frutos maduros,
agasajar a la hipótesis de flácidas habladurías,
negar la actualidad como el mejor de los futuros,
encerrar las neuronas en inmoderadas tropelías.

"La vida en la frontera no espera,
es todo lo que debes saber
."*


* Fragmento, extracto de textos de Santiago Auserón de "La vida en la frontera", incluído en el álbum de Radio Futura, "De un país en llamas" (1985).

1 comentario: